Recientemente he tenido un problema con mi reloj Polar RC3 GPS. Un día dejó de funcionar el GPS (pensaba que porque no cogía señal), se fundió la batería, lo cargué, se volvió a fundir en unas pocas horas y, aunque se recuperó ya no volvió a funcionar el GPS.
Por suerte, todo esto me ocurrió al borde de la garantía (2 años, que se cumplían en un par de meses), por lo que la llevé a la tienda en la que se adquirió el aparato (Decathlon) donde, muy amablemente, me lo recogieron y enviaron a fábrica.
Tras 4 semanas me han devuelto el reloj en perfecto estado de funcionamiento. Por los códigos que indica la reparación parece que le han cambiado la batería y el módulo GPS (aunque no estoy completamente seguro). La reparación no ha tenido ningún coste y, hasta ahora, parece que todo va perfecto otra vez, por lo que estoy muy contento.
Personalmente, me parece muy importante que el servicio técnico de una marca responda bien ya que es prácticamente imposible conseguir que absolutamente todas las unidades de un producto vengan sin defectos y mi experiencia parece demostrar que el de Polar en concreto funciona muy bien.
También quiero añadir que el motivo de escribir esta entrada es (por una vez) hablar de las cosas no sólo para quejarnos cuando nos salen mal sino para alabar al que las hace bien. Chapó por Polar.
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