martes, 27 de octubre de 2015

Mi Trail de Peñamayor (Nava) 2015

Con el objetivo de desquitarme un poco de mi participación en la Sobrescobio Redes Trail y convencido de que así podía ser por su menor dificultad (debido a su desnivel y distancia inferiores) me inscribo a última hora para esta prueba. Desde el principio me convenzo de que no busco rendir a mi máximo potencial sino simplemente acabar lo más entero posible, y si puede ser, corriendo. Mi mantra en esta ocasión es michinea, un chiste familiar que me sacará una sonrisa cada vez que me acuerde a lo largo de todo el recorrido.
La primera parte no tiene mucho que contar, asfalto hasta las piscinas, pista a Piloñeta sin grandes pendientes y en la bajada a Fuensanta algún tramo de barro, posterior subida hasta el primer avituallamiento (que se salta casi todo el mundo) y aquí se entra en un tramo que ya resulta más interesante, paralelo a un bonito río, con sus molinos y circulando por la conducción de agua de uno de ellos.
Al poco de superar este tramo, donde puede ser importante que el ritmo no se te vaya de las manos, comienza la subida gorda del día, que al principio es un sendero de barro y peñas y en su final consiste en un "lo que surja" de tubería (canalización del agua de Los Arrudos a Gijón), peña, camino... Casi todo este tramo lo hago a rueda de un chico que me parece que lleva un ritmo muy bueno para mi. Al coronar se sigue la canalización del agua en llano y veo que ya hay gente bajando de la cima de Peñamayor (¡qué cabrones! jajaja).
Al poco llego al avituallamiento y a toda prisa como algo de fruta, reposto sales (que echo en el agua que ya llevo) y cojo un gel "por si acaso". Arranco detrás de una pareja de verde y hago el siguiente tramo bastante rápido. Se trata nuevamente de seguir la conducción del agua que, si bien tiene una pendiente casi inapreciable no se trata de un sendero cómodo para correr y requiere ir un poco atento para no tener sustos.
En un punto del camino empiezo a sentir jadeos en la parte alta por mi izquierda, así que sospecho que empieza la subida a Peñamayor. Y efectivamente así es. Michinea :) La subida tiene tres partes: una primera por un estrecho sendero bastante llevadera hasta una collada, otra más rocosa e incómoda y la remontada final por una ladera de hierba. En general me va bien en la subida, yendo en un pequeño grupo todo el rato, con algún chiste pero a ritmo vivo.
Coronamos y, tras una pequeña transición poco empinada, empieza la bajada de verdad. La gente de la organización nos advierte que está muy mal, que tengamos cuidado, así que decido bajar tanteando. El chico de delante se cae y se manca bastante. Paro, le pregunto si va todo bien y, aunque se ve que el golpe ha sido fuerte (probablemente en el muslo contra una roca) parece que todo va bien. Me dice que siga y le obedezco. Al poco rato, en un tramo muy embarrado me voy yo al suelo, por suerte sin ninguna consecuencia. El chico de delante (otro distinto del de antes) se da la vuelta y me pregunta si estoy bien. "¡Sí! ¡Sigue!".
En poco tiempo desembocamos en la collada donde está el control de paso y, por fin, un poco de pista relajante hacia Les Praeres. Sin embargo, experiencias recientes me han demostrado que estos tramos de hormigón pueden ser muy resbaladizos si están mojados (como era el caso) y ya empezaba a notar que las fuerzas no estaban precisamente al 100%, por lo que bajé a un ritmo cómodo. En mitad de la bajada, desde detrás sentí unos alaridos como probablemente no habré sentido otros en mi vida. De hecho paré unos segundos a mirar pero no vi nada y enseguida continué. En las duchas me enteraría de que alguien se había roto un brazo y otra persona la cadera, así que supongo que alguno de los dos sería el pobre (la voz era de hombre). Ojalá se recuperen pronto ambos.
Poco después llegué a Les Praeres y asalté el avituallamiento (que para eso están :D). Sin perder mucho tiempo continué hacia la Varallonga, al pie de la cual me encontré al chico que bajaba delante de mi en el Pienzu cuando me caí y que aprovecho para saludar. Me dice que está haciendo el circuito completo y que está muy cansado, que le vale con acabar. En la subida al pico me da un toque (cómo no) el cuádriceps derecho, ligero, pero decido subir más despacio. El recuerdo de Sobrescobio está muy reciente... ¡Michinea!
Al coronar el pico, la chica que va delante de mi le entrega los bastones a una amiga. Detalle feo por su parte (para mi gusto), aunque parece que el reglamento no prohíbe ese tipo de ayudas. Decido usar la pastilla de magnesio que llevo por si acaso, así que paro y la echo en el agua del bote.
La bajada de La Varallonga es bastante técnica hasta el mismo Mayáu Pastor, donde una pequeña subida nos conduce al descenso por las herraduras hasta las Foces del Río Pendón, tramo muy favorable para correr sobre el perfil pero no tanto en la realidad: la superficie, compuesta de piedras de tamaño medio, impide llevar un paso regular. Por lo menos la pendiente es favorable y eso ayuda.
Al terminar las Foces llegamos al último avituallamiento, donde paro a coger un poco de agua y sigo trotando hacia Fuensanta sin grandes alardes por tramos de hormigón bastante empinados.
En Fuensanta empiezo a pensar que lo puedo conseguir solventemente. Hago la subida a Piloñeta a bastante buen ritmo y el posterior pisteo bastante relajado hasta que veo por fin las piscinas. Bajo el tramo de las mismas a la carretera general y se me pinta una sonrisa en la cara. ¡Lo voy a conseguir sin arrastrarme! El ritmo va creciendo y la sonrisa, lejos de desaparecer hasta crece. Todo el mundo que va a la ducha me anima, e incluso uno me dice que "no se puede llegar sonriendo tanto".
En la penúltima recta me ve María y me grita. ¡Vamos! Más adelante mis compañeros de Cumbre me animan también a tope: ¡ese espíritu cumbrero! Subo la recta de meta, choco la mano con el speaker y disfruto un rato de la satisfacción de haber logrado mi objetivo con María y mis compañeros.
Para finalizar decir que, me pareció una carrera bien organizada en líneas generales, con un buen marcado, un circuito bastante variado y lógico (me lo esperaba menos técnico), unos avituallamientos buenos y, en general, una atención al corredor buena.

lunes, 26 de octubre de 2015

Semana 19-25 de octubre de 2015


  • Lunes: propiocepción
  • Martes: 48' corriendo hasta Riaño
  • Miércoles: gimnasio: 3xserie (Abdominales/lumbares/planchas), isométricos, jumping jacks, sentadillas, lunges
  • Jueves: 52' por la presa de lodos de Barros
  • Viernes: descanso
  • Sábado: paseo al Tresconcejos (1098m) desde La Colladiella). 2h aprox.
  • Domingo: carrera Nava (Seronda Trail Series). 3h 45' 30", 239 de la clasificación absoluta.
Semana con la vista puesta en la carrera de Nava (en la que, sin embargo, no me inscribí hasta el último momento). Arrastrando cansancio del fin de semana anterior, las sensaciones no fueron muy buenas, pero parece que sí suficientemente buenas como para terminar bastante dignamente en Nava.
La próxima semana se impone un buen descanso, que puede ir remitiendo hacia el fin de semana :)

domingo, 18 de octubre de 2015

Semana 12-18 de octubre


  • Lunes: descanso
  • Martes: 15' corriendo + estirar
  • Miércoles: descanso
  • Jueves: 42' corriendo
  • Viernes: descanso
  • Sábado: excursión a la Vega'l Pociellu (AS-17 - La Ablanosa - Bosque de Fabucau - Vega'l Pociellu, retorno por el mismo recorrido). 4h 30'
  • Domingo: salida nocturna (5:30am), unos 18km. 3h 10'. (Iglesia de El Condado - Breza - Triguero - travesía hasta la pista de Treme - Pico Treme - Breza - Iglesia de El Condado).
Semana medio de descarga (la primera parte) terminada con bastante volumen. La excursión a la Vega'l Pociellu simplemente increíble. Los colores, la compañía y el no encontrarnos nada más que a otros dos excursionistas y bastante al final la convirtieron en algo muy especial.
Esta semana incertidumbre. Quizás haya carrera, quizás excursión... Who knows? :D

martes, 13 de octubre de 2015

El último de Sobrescobio

¿Alguna vez has dejado de inscribirte en una carrera por miedo a quedar último? ¿O simplemente has visto con pena (o incluso risa o desprecio) llegar a alguien arrastrándose a la meta? ¿Alguna vez te has preguntado qué se siente al atravesar la llegada sin nadie detrás? Yo ya lo sé: nada en especial. O, al menos, nada relacionado con el hecho de ocupar esa posición. Y sobre todo si tienes la suerte de estar arropado por tanta y tan buena gente como yo. Pero no te lo voy a poner tan fácil, si quieres saber lo que se siente tendrás que penar conmigo por los caminos y bosques de Sobrescobio a través de estas líneas (¡prometo no hacerlo innecesariamente largo!).
Pese a lo citado en el párrafo anterior, también quiero añadir que espero no convertir esto en una oda a la mediocridad: vaya por delante que para nada me esperaba este resultado cuando me inscribí y que, pese al emotivo final, espero no volver a terminar nunca una carrera así.
8:20 de la mañana en Rioseco, día 11 de octubre de 2015. Nervioso. 8:30 ¡salida! Tramo de asfalto para entrar en un sendero, primera cuesta y noto que algo no va bien... ¡No seas capullo, es que todavía no entraste en carrera! Villamoréi, enfilamos la subida del bosque y confirmo: no voy fino. No voy nada fino. Le sigo "la rueda" a Fernando (ya que no le molesta he decidido aprovecharme de su experiencia en la distancia) a duras penas. Hacemos el paso del pasamanos con cuidado, nos encontramos con Rebolo (foto) y bajada a Prieya. Lleno un bote de sales "pa luego". Seguimos hasta el Cogollu sin nada más reseñable aparte del hecho de que sigo sin ir bien.
En el tramo hasta Trapa (por cierto, bastante técnico y aderezado con barro) me noto muy torpe y ¡hasta se me cierran un poco los párpados! ¿He oído pájara? Parece que sí, ¿no? Guay, no llegué a la mitad y ya vamos así... ¿Lo dejaré al llegar a la Ruta del Alba? Otro año será.
En Trapa como fruta y chocolate y literalmente revivo. Última subida del primer trecho y parece que voy recuperando (sí, en subida). Bajada a la ruta del Alba que empieza técnica pero llevadera: un poco mejor que la del Cogollu (¿debería dejarlo aquí y bajar la ruta del Alba? Parece lo más prudente).
En el avituallamiento del Puente la Vega me pongo un poco las botas. ¡Vaya que sí! Así como por sorpresa Fer me dice: "¡venga, vamos!" Y yo pienso, bueno, mira, si me siento mal me doy la vuelta (tenía ganas de hacer otra vez la Ruta del Alba, jejeje). Pasamos el control de cronometraje y seguimos. Aquí empiezo a tomar un gel y entro en el que probablemente fuese mi mejor momento de la carrera (sí, otra vez en subida).
Poco a poco llegamos al avituallamiento de Fresnu (que aprovecho para orinar, ¡qué ganas tenía ya!) y nos metemos en un fayéu precioso (probablemente junto con el tramo posterior a Trapa uno de los más guapos de todo el recorrido) que empieza con buen firme pero acaba embarrado.
Al salir del fayéu empiezo a notar que no puedo seguir a Fer, sutilmente la distancia entre los dos va creciendo y al empezar la última subida me da un pequeño calambre en el cuádriceps derecho. ¡Mierda! ¡Pues no puedo quedarme aquí tirado con la pata tiesa! Intenta tirar de brazos (llevaba bastones) y baja el ritmo todo lo que necesites. Literalmente. Parece que voy pudiendo.
Arriba del todo está Bre y a voces le damos a entender a Fer que ya no puedo seguirlo. Llego hasta Bre y le pido esparadrapo para una ampolla que, por fortuna, tenía. Lo encuentro muy serio. Me dice que intente seguir tirando de brazos y me explica el siguiente tramo. Me despido y super despacio sigo bajando.
Aquí me di cuenta que se acabó la carrera. Si hubiese sido una prueba de asfalto lo hubiera dejado allí mismo (si no antes) y sin pena: empezando como empecé estaba claro que no podía terminar bien. Pero esto es una carrera de montaña y, ¿por qué negarlo? me hubiera jodido mucho que me hubiesen tenido que bajar sabe Dios cómo por el tecniquísimo bosque que me tocaba a continuación. No podía ser, tenía que llegar a la pista para intentar que, al menos, la evacuación fuese sencilla si me daba un calambre fuerte que me impidiera seguir. Así que más por brazos que por piernas bajé el bosque y por un camino mucho mejor alcancé la pista. ¡Joder, gallu, objetivo 1 alcanzado! ¿Podrás arrastrate ahora hasta Ladines para que te busque María con el coche?
Al lío, sigo bajando (por supuesto en estos tramos me adelantó un reguero de corredores importante) y por la pista voy un poco mejor. Me jode un poco no poder correr un tramo tan sencillo, pero es algo que veo tan lejano en mi situación que casi ni lo pienso.
Al adelantarme una chica me pregunta si faltará mucho para Ladines y le señalo los tejados del pueblo que se ven ¡y ya bastante cerca! Me anima, pero para mi la meta es Ladines, estoy retirado aunque aún no haya podido entregar el dorsal.
Llego a Ladines (¡ahí gallu llegaste a la meta! ¡Objetivo 2 conseguido: salir por tu propio pie!), saco el móvil y me siento, llamo a María y, sin dramas, le explico que tengo calambres, que si me puede subir a buscar con el coche. Mala comunicación.
- "¿Y no puedes intentar bajar, aunque sea andando?"
Si tú supieras lo que llevo hecho "aunque sea andando", cariño... Pero me hace pensar.
- Estoy muy jodido. Te llamo en 5 minutos - cuando haya entregado el dorsal, pensé, aunque no lo dije.
Llego al avituallamiento, como, bebo y al verme estirar me ofrecen Reflex ¡Claro que quiero! ¡Mil gracias! Les pregunto si el tramo que queda es muy técnico y me comentan que no demasiado y que, además, es muy corto, sólo 3km. Miro el reloj. Pues aún me da tiempo. Incluso arrastrándome como voy. Voy a subir el repechín y a ver qué sensaciones tengo.
Subo el repecho bastante bien (es muy tendido) y bajo. Y estiro. Y bajo. Y estiro... Salto una valla con un cuidado exquisito para evitar el calambrazo "definitivo". Aquí me doy cuenta que voy a llorar: si me da un calambre será de dolor pero si no será de la emoción en meta. Ojalá sea lo segundo
El camino mejora, se ensancha, aparece el cemento, oigo un coche ¡estoy llegando! Y de pronto, tras una curva aparece Rebolo subiendo.
- ¿Cómo vas?
- Muy jodido, con calambres desde el 25. Vengo arrastrándome. ¿Falta mucho para el asfalto?
- No, está aquí.
Se da la vuelta y me acompaña.
- Ná, sigue sigue, no te preocupes que me apaño -digo pensando que como voluntario de la organización iba a hacer alguna tarea.
- No, si yo venía a buscarte...
Serás cabrón, que me vas a hacer llorar... Pienso.
- ...y aquí abajo está Chus también.
Nudo en la garganta.
- ¡¡¡Venga ese cumbreru!!! - grita Kike desde más adelante.
Lucho para aguantar las lágrimas. Todavía no, cuando de verdad llegues. Cruzo el río. Veo a María. Giro la gorra para poder besarla bien. Más adelante está Rafa con su mujer e hija y más gente que no conozco animándome. Hay gente que me dice palabras de ánimo, pero ya es imposible oirlos. Sólo oigo a María y a mis compañeros gritando...
- ¡¡¡Corre al final!!!
- No puedo - digo con cierta vergüenza.
Más adelante está Fer también, que tiró 25 km de mi. Palmada de felicitación.
Me acerco a la meta y, por si todavía existía la más mínima probabilidad de que no derramase lágrimas el speaker pide un aplauso y, sorprendentemente, la gente se anima y me lo da. Se me acerca un chaval que debía haber acabado hacía poco (y que no conozco de nada) y nos abrazamos. Voy a donde están María y mi equipo. Aparece Mario. Felicitaciones. Llevo un rato en el que no pienso, sólo siento.
Así que ya sabes, incluso el último se siente bien por conseguirlo. Y no es que sea mejor que los que no acabaron ni que los que no se apuntaron. Simplemente lo has logrado. Compártelo y pocas veces habrás sentido algo así.

Y no puedo acabar sin unos agradecimientos...
Para no estirar la crónica hasta el infinito omití algunos detalles que quiero reseñar como los dos chavales que al adelantarme me dieron sales minerales para llenar mi bote al verme con calambres y la señora de Ladines que no se quedó tranquila hasta que no comí un puñado de uvas que me ofrecía mientras hablaba con María.
También destacar la amabilidad y eficiencia de los voluntarios. Sin vosotros ésto no sería posible.
Y aunque ya lo haya dicho antes, ¡gracias a los que me llevasteis en volandas los últimos metros!

lunes, 12 de octubre de 2015

Semana 5-11 de octubre


  • Lunes: propiocepción
  • Martes: 58' correr (casa - Palacio de las Nieves - El Ponticu - Escobio - San Vicente - Museo de la Minería - Ciaño - Sama - vueltas a la pista del río - casa)
  • Miércoles: pesas + 3xserie + isométricos + lunges + jumping jacks + sentadillas
  • Jueves: Correr 42'
  • Viernes: descanso
  • Sábado: descanso
  • Domingo: Sobrescobio Redes Trail. 35km. 4200m de desnivel. (Rioseco - Villamorey - Prieya - Trapa - Puente la Vega - Fresnu - Cuyargayos - Ladines - Rioseco)
Esta vez, como iba un poco justo de preparación, decidí acortar el tapering y empezar la semana intensamente a ver si lo que me faltaba de km me sobraba de intensidad... pero no xD o al menos no del todo...
Esta semana quiero empezar muy despacio y no hacer nada de brazos para que se recuperen de la paliza del domingo.

lunes, 5 de octubre de 2015

Semana 28 de septiembre al 4 de octubre


  • Lunes: propiocepción
  • Martes: 42' correr
  • Miércoles: pesas + 3xserie + isométricos + lunges
  • Jueves: 54' correr
  • Viernes: 55' caminar
  • Sábado: 4h corriendo por el monte (Villamorey - Prieya - Cogollu - Ruta del Alba - Soto de Agues - Villamorey). Unos 18km. Nocturna (salida a las 4:35h)
  • Domingo: 1h 7'. 8.3km. 430m de desnivel, corriendo por el monte (Riaño - Frieres - Cataldonce - Les Cueves - Picu Villa - Cataldonce - Villa - Riaño).
Semana por fin un poco decente, aunque me hubiera gustado hacer una tirada larga más larga para generar autoconfianza de cara a la carrera. Por eso el domingo no hice bici sino una subida medianamente rápida al Picu Villa.
La semana que viene estará marcada por la competición, así que, aunque quizás empiece la semana con algo de volumen/calidad irá bajando de cara al fin de semana. ¡Que Dios nos coja confesaos! :D