jueves, 28 de junio de 2012

Pico Curullo (671m) y TRT

Hoy tocó la Teyerona Rim Trail versión extendida, con carrera hasta el área recreativa de La Teyerona y ascensión al cercano pico Curullo. Para variar un poco salí de Les Fayes, cosa que no creo que vuelva a hacer porque no hay buen sitio para dejar el coche y, además, la bajada de la mina a cielo abierto de El Cantil viene bien para calentar y el enlace al circuito también para enfriar.

El tiempo de hoy era totalmente nublado. Era exactamente lo que iba a buscar: frescor tras el sofocante calor de estos días... Y, cómo no, una buena mojadura orbayu edition. La verdad es que correr con niebla me gustó mucho, porque era como recorrer un nuevo circuito para mí. Ahora sólo me queda hacerlo de noche con el frontal... Todo se andará... ¡O se correrá! ;)

Hoy, para variar cogí el circuito en Les Fayes, cosa que no creo que repita, la verdad. Mejor en Santo Emiliano: buen aparcamiento, espacio para calentar antes de entrar al circuito...

Nada más pasar La Vallina se cerró de niebla, brindando unos paisajes muy chulos. Muy cortos. Pero también muy misteriosos. El muro no me costó mucho subirlo, puede que la ayuda psicológica de no verlo entero hiciese efecto.

Nada más pasar el muro, en lugar de girar a la izquierda hacia Santo Emiliano, giré a la derecha, con destino La Teyerona. Corriendo y caminando por los sube y bajas, llegué al área recreativa y comencé a subir hasta el escenario que hay arriba, desde donde alcancé la cumbre del cercano pico Curullo. Arriba hay un campo de fútbol no muy grande y desde una portería no se veía la otra. Vi un posible atajo, pero con esta falta de visibilidad, preferí el rodeo seguro.

Otra vez corre y camina hasta lo alto del muro (o más bien cerca) y me doy cuenta que en cada paso empieza a salir agua entre los dedos de los pies. No mucha, pero algo molesta.

Con el día que hacía no esperaba encontrarme a nadie (hasta ahora nunca me había encontrado con nadie) pero al poco me encontré con un chaval que iba escuchando música con auriculares y que quedó algo sorprendido de ver a un "loco" corriendo por allí con ese día... No habían pasado ni 2 minutos y adelanto a un paisano que iba a caballo y llevaba otro al lado. Amablemente me cede el paso ya que voy más rápido y paso con cuidado por detrás de los mismos, con cuidado ante una posible coz que, por suerte, no se produce. Le doy las gracias y sigo a buen ritmo hasta Acebo.

Subo el embarradísimo sendero hasta la mina a cielo abierto y me empapo de la quietud: si paro sólo oigo mi respiración y las gotas del orbayu cayendo rítmicamente sobre las hojas de los árboles. Qué tranquilidad. En la parte alta, se cierra de maleza y me empapo, en este caso, hasta las rodillas. Como si me hubiesen tirado un cubo de agua, ¡y sólo del agua pegada a la hierba alta! Ahora sí que se me encharcan los pies...

Después llego a la zona de Domingo Moro y voy bajando tranquilamente por la mina a cielo abierto de El Cantil (esta vez estoy seguro, lo vi en el cartel) hasta Les Fayes, donde calado hasta los huesos pero con una sensación muy agradable por los misterios del camino que veló hoy la niebla subo en el coche y me despido, tras cruzarme con la tercera persona del día.

  • Tiempo:1h 30' 57"
  • Distancia:Algo más de 10 km
  • Desnivel:unos 500m, así a ojo, tal vez algo menos

domingo, 24 de junio de 2012

41' por el circuito de Lada

Hoy corrí 41' 23" entre ir hasta el circuito de Lada, dar vueltas por él y volver a casa. Mejores sensaciones que el domingo anterior por el circuito de Sama, pero mucho calor (y eso que fui sobre las 11 y pico).

jueves, 21 de junio de 2012

Teyerona Rim Trail

Sin que ello supusiera un objetivo de primer orden no voy a negar que me atraía la idea de intentar dar la vuelta al circuito de La Teyerona en menos de una hora. La primera vez que lo recorrí este año había tardado 1h 19', pero ahí habría que descontar el acercamiento y la salida del circuito, pongamos unos 8' en total. Estaríamos en 1h 11'. Me sobraban 11'.

Así las cosas y con un mejor estado de forma, me dirijo otra vez al circuito, también desde Santo Emiliano, con el objetivo de correr menos cuesta arriba para evitar las paradas a descansar. Así que la cuesta hasta el prau de Domingo Moro la hago más bien andando que corriendo. Corono a los 4' y empiezo a correr, llegando a Les Fayes a los 12' y pico. "Me lo he tomado con más calma y aún así voy mejor de tiempo que la otra vez, tal vez pueda intentarlo hoy", pienso.

En Les Fayes vuelvo a correr (el final de la bajada por hormigón es terreno prohibido) a ritmo tranquilo y voy avanzando con menos cansancio que el otro día, gracias a elegir mejores ritmos y a conocer mejor el recorrido.

Al llegar a la aldea abandonada de La Vallina dejo de correr y bebo un poco de agua con sales. Sin pararme continúo andando y sin asfixiarme en la empinada subida hasta el alto. Allí llevaré unos 25' (no recuerdo muy bien): parece que voy mejor, pero andaré justito. La otra vez paré a recuperarme, pero esta vez no me hacía falta, así que seguí trotando por contínuos sube y bajas tendencia descendente hasta el cruce donde empieza el muro, que alcanzaré aproximadamente a los 30'.

El muro se me atragantó la última vez de una manera impresionante. Tanto que arriba descansaría unos 5' y no volví a encontrarme bien en el resto de la ruta. De hecho, en la última cuesta del muro, me iban dando pequeños calambres... Pero esta vez no fue así. Con paso tranquilo voy subiendo los 3 repechos que componen el muro sin cansarme ni asfixiarme demasiado: ésta es la clave, no reventar en las subidas para no tener que pararme a descansar arriba.

Una vez arriba paro unos 30" más por disfrutar del paisaje que porque me haga falta y bebo otra vez. Miro el crono y estoy en unos 41', aproximadamente 10' menos que la última vez y estoy bastante más entero. ¡Vamos!

El tramo hasta el Acebal está muy arreglado y voy ajustando bien los ritmos en los sube y bajas. Justo antes del pueblo esquivo un árbol caído sobre el camino como puedo y, al poco, la pendiente se hace más fuerte y dejo de correr.

En Acebal me recibe la misma comitiva de la otra vez: una importante jauría de perros. Miro el crono: algo más de 50'. ¡Qué justo voy! No obstante, la otra vez cumplía la hora entrando por aquí. Aún puedo.

Al salir del pueblo tomo el camino de la mina. La maleza se ha espesado, pero aún no impide pasar. Subo por la escasa pendiente combinando carrera y caminata y llego arriba más asfixiado que en el resto de cuestas del día. No me paro. No hay tiempo. Al menos se terminó el subir por hoy.

Sigo por el alto, una pista con buenas vistas más bien llana. No paro ni un segundo hasta la bajada. Paso unas casas, un depósito de aguas y en la siguiente curva de herradura miro el reloj: 1h 2' y veitipico segundos (hay que recordar que entré en el circuito a los 4', con lo que me quedaban unos 2' de margen). ¡Está la cosa difícil! O aparece ya el final o no creo que llegue... Pero a los pocos segundos ya estoy viendo el final y llego al mismo punto que al principio antes de que el reloj marque 1h 3'. Lo he logrado. ¡Y sin cansarme demasiado!

Como el trabajo ya está hecho, ahora ya no corro, simplemente voy caminando y pensando en los aproximadamente 58' que me ha llevado hacer el circuito. Lo sé, a nivel general es hasta una mierda. Incluso yo mismo podría mejorar ese tiempo un poco, pero ¿qué más da? No he venido aquí a batir ningún record, sólo a responderme a una pregunta: ¿seré capaz de hacerlo en menos de una hora? Y la respuesta positiva me dibuja una sonrisa en la cara.

domingo, 17 de junio de 2012

Return to the origins

Hoy corrí 42'55" por el circuito del río en Sama. Es extraño volver al piso duro tras llevar tanto tiempo sin pasar por él. Me ha sorprendido lo tremendamente duro que es a pesar de llevar unas buenas zapatillas y de correr por tierra/hierba. Es algo que si no corro por el monte nunca hubiese pensado. Supongo que influyen varios factores:

  • Hace días que no llueve y el terreno seco suele ser más duro
  • El circuito está supertrillado de tanto correr tanta gente por él
  • Es más fácil correr más rápido y, por tanto, con mayor impacto

Creo que voy a probar a ver qué tal por del Lada, que siempre me pareció más blando, si no, me pasaré al de Mieres a ver qué tal me va...

jueves, 14 de junio de 2012

Al picu Guá desde San Tirso

Hoy el plan era subir el piramidal pico Guá (Boa en el mapa del IGN). Y qué mejor sitio para empezar que en San Tirso. Salgo camino de la Campa'l Trabe, primero por carretera y luego por camino, estando éste en bastante mal estado. Tras un rato subiendo llego a las instalaciones de la mina La Nozal, donde se extraía cinabrio para obtener mercurio... Ver esa bocamina da que pensar, lo que debió de ser meterse ahí dentro a sacar un mineral cuyas emanaciones resultan tan tóxicas... Debía de ser durísimo.

Continúo los últimos metros hacia la Campa'l Trabe por los famosos y empinadísimos escalones. Al llegar (20' aproximadamente) me tomo un descanso y bebo un poco. Me pongo a correr y las cuestas enseguida me cansan y continúo andando a buen ritmo. Poco a poco, voy acercándome al pico Guá, alternando correr y caminar.

Mientras voy caminando me pongo a pensar en la sensación de liberación de alcanzar un alto, debe ser una liberación para los que vivimos en valles tan estrechos. A mí me gusta. Ahora ya casi llego al giro al oeste, donde la perspectiva de Mieres es bastante sorprendente y la pendiente comienza a ser descendente. Al poco salgo a una cantera cuyo impacto visual se evita con una hilera de árboles. Aquí veo varios huesos de algún animal esparcidos ¿los lobos? ¿Aquí? En cualquier caso ya ha llovido: no tienen ninguna pinta de llevar ahí poco tiempo.

Sigo corriendo, ahora por un sendero. Cada vez se cierra más y más... Esto no me gusta nada. Pero bueno, con darme la vuelta ya está. Y, de pronto, salgo a un cortafuegos que sube en línea recta a lo alto de la pirámide del pico Guá. ¡Ostras! ¡Esto va a ser durillo! Al menos una suave brisa refresca la temperatura.

Me pongo a subir andando y no levanto demasiado la cabeza para no desmoralizarme. Un poco más, un poco más... El camino está sembrado de cantos rodados, lo que tampoco ayuda nada.

Finalmente, levanto una vez más la cabeza: me quedarán 15 ó 20 metros de desnivel, ¡ya lo tengo! Al llegar alzo los brazos, esto me sabe a victoria y me siento en el vértice (que carece de cilindro). Hago unas pocas fotos y disfruto unos minutos del paisaje, antes de lanzarme cortafuegos abajo de nuevo.

Retomo el camino y, antes de subir a la cantera, me digo: "voy a ir por el camino de abajo para conocer más". Así que corro por un embarrado sendero entre árboles muy agradable. La sombra se agradece.

Desemboco finalmente en la pista otra vez y me pongo a subir a buen ritmo, corriendo a veces. Me adelanta un 4x4 con un ganadero que viene a por las vacas y me pide que no se las espante. Así que paso a su lado con cuidado y, por supuesto, sin correr. Nada más pasarlas, ellas, desconfiadas, salen corriendo en dirección a su dueño y yo, en la dirección opuesta.

Corriendo casi todo el tramo llego a la Campa'l Trabe otra vez y me siento unos pocos minutos a disfrutar del paisaje (y beber). Después me lanzo por el camino para abajo y llego al asfalto antes de lo que hubiese querido. Corro un poco por la hierba central para que me amortigüe, pero la mayoría lo hago andando.

En San Tirso aprovecho la fuente para echar un buen trago, voy hasta el coche, recojo las cosas y estiro un poco a ritmo de Metallica y su Garage Inc. Cuando me acuerdo, paro el crono: 1h 39' de ejercicio.

domingo, 10 de junio de 2012

Corriendo a cielo abierto

Las minas a cielo abierto son una especie de tabú en las cuencas: nadie habla de ellas, no aparecen en los libros, las pocas que están a la vista están bien escondidas con árboles... ¡Pero existen! Y la de Polio, además, es difícil de ocultar por sus dimensiones (y la falta de presupuesto y la falta de interés). Bueno, la cosa es que suponen un gran destrozo, pero también son un sitio muy bueno para las actividades al aire libre: con muchas pistas en buen estado y poca pendiente.

Para no forzar la máquina, salgo de la Mozquita a un ritmo suave, y voy subiendo por las pendientes poco pronunciadas y por muy buena pista hasta la Campa les Abelles. La temperatura es un poco alta para mi gusto, pero las vistas lo compensan todo: el valle de Turón a mis pies con su vía verde, el Aramo impresionante, las Ubiñas, con los Huertos del Diablo y también hacia la Cordillera con el Estorbín, Los "Faros", el Toneo, El Torres... Además el día ayuda, sin calima, se pueden ver los detalles de los montes perfectamente.

En la Campa les Abelles empieza una subida más pendiente y me propongo hacerla entera corriendo, aunque sea a duras penas... "Sólo hasta esa marca, luego ya andando", intento engañarme. "Venga, hasta esa roca". "Ahora hasta el argayu". Y, sorprendentemente ¡lo consigo! Me merezco un descanso, así que paro de correr y tomo algo de agua, para retomar al poco la carrera. Ahora la pendiente es favorable y sopla un fresquísimo viento del norte que hacen que correr sea muy agradable.

Llego a La Violar, curios nombre para esta collada sembrada de cabañas. Toda esta zona fue en los 40 y 50 del pasado siglo un hervidero de guerrilleros y no es difícil imaginarse por qué (si eres capaz de olvidarte del destrozo de la mina, claro). A partir de aquí toca subir sin tregua, pero con pendiente suave hasta una collada en la que veo de lejos y recortados contra el cielo varios caballos: "¡Fotón! Y yo con esta mierda de móvil". En fin, es uno de los defectos del trail, que no permite cargar con cámaras "serias". Aún así saco una foto. A mitad de rampa tengo que dejar de correr y seguir andando, esto ya pica demasiado para mí.

Una vez rodeado el Polio casi completamente (vengo de la parte este y estoy en la oeste) sale la pista que sube a la cima, todavía más pendiente y por donde ya casi ni corro.

En la cima no iba a parar mucho, pero no puedo evitarlo con las vistas que hay. Hacia el norte no muy buenas (se intuye el Musel, pero, por ejemplo, no se ve la zona del Sueve, cubierta por las nubes). Me paro un buen rato y dejo una nota en la "libreta de cumbre". En ella, alguien despotrica contra la crisis, los políticos y los empresarios... Otros 2 grupos han subido hoy antes que yo y ayer, unos del Club de Atletismo de Mieres han subido corriendo desde Urbiés. Está simpático esto del libro de cumbre :D.

Cuando se cumple 1 h desde que salí del coche, empiezo a correr para abajo y, con afán de atajar busco un camino directo hacia el este. No tarda en cerrarse entre todo un helenco de maleza astur: cotoyas, helechos, artos, toxos... ¡Al menos esta vez no había ortigas! De todas formas, aparece milagrosamente una pista y el tramo ha sido muy agradable de correr. Por la pista llego hasta el rodeo por el norte del Polio, esta vez de oeste a este y aparezco en poco tiempo en La Violar.

Aunque no voy muy bien de tiempo, decido acercarme hasta el Cogollo, que hace años que no lo subo (la última vez con Franch hará 4 ó 5 años, puede que más). Tomo una subida muy empinada (andando, claro) y luego sigo subiendo por otro ramal bordeando el monte por el sur. Es un tramo agradable, con el suelo menos perfecto y me animo a correr un poco.

Subo la empinada rampa final andando y prácticamente no me detengo arriba: las vistas son demasiado parecidas a las del Polio y, parece que esas nubes sospechosas que vengo vigilando todo el rato están empezando a acercarse demasiado...

Bajo por la ladera este, que es muy empinada, por un sendero a veces, otras por entre los helechos: en unas pocas semanas esto estará intransitable. Resulta el tramo más entretenido de correr. Un singletrack que requiere bastante atención para no tropezarse o caerse. Aparezco en una campera y corriendo hacia el sur acabo de nuevo en la pista, desde donde veo relativamente cerca la Campa les Abelles, a donde llego al poco tiempo.

A partir de aquí voy alternando ritmos más rápidos o más cómodos según voy viendo que me conviene y el calor, ante la ausencia del refrescante viento del norte (que me tapan los montes) se hace notar bastante. Finalmente, tras 1h y 56' ya estoy listo para volver a casa con buen sabor de boca.

viernes, 8 de junio de 2012

Una tarde de junio

La hierba ya está bastante alta después de las últimas lluvias. También está muy verde. Verde "junio asturiano". Quien no lo conozca no sabrá a lo que me refiero. Una suave brisa la mece lentamente y, por un momento, recuerda a la superficie de un lago levemente agitada por el viento... ¡Y yo me cago en todo! ¡Nunca en mi vida me había ortigado de semejante manera! He perdido en algún punto el camino principal y he tomado un sendero que parece llevarme a donde quiero, pero no por el mejor camino. Hace unos minutos que dejé de correr, ahora el ejercicio es de brazos: meter bastonazos a diestro y siniestro a ver si consigo despejar un poco el camino. Poco a poco voy desembocando en caminos cada vez en mejor estado, pero el picor en las piernas me durará varias horas.

Por fin, todo se abre y salgo a un prado (prau en asturiano) dominado por un gran árbol que no soy capaz de reconocer. Pero tal y como me escuecen las piernas poco me importa: ¡a la mierda el prau y a la mierda el árbol! Salgo de la finca saltando el muro. No parece un sitio muy transitado, y, sin embargo, si me doy la vuelta, allá en el fondo del valle, veo un cartel de un centro comercial y un poco más arriba el corte de la mina a cielo abierto de L'Abeduriu. Una vez más escucho al cuco, me encantan esas terceras mayores...

Un trago de agua y ¡a caminar! Avanzo por una especie de pista y, al poco me encuentro una finca con un guardián de la nada: un pobre perro que al verme se pone histérico. Pobre animal... Y lo tienen aquí medio abandonado y encadenado para vigilar...¿el qué? Un chamizo de chatarra y maleza a montones. Tal vez sean los mejores amigos del ser humano, pero somos una amistad poco conveniente en ocasiones.

Sigo corriendo y llego a la Teyera Vallina, donde hay varias casas y fincas muy arregladas. El área recreativa da miedo. Me recuerda a la casa del lago de El Padrino 2, pero sin lago, claro: a la sombra de un pequeño pinar, tétrica, oscura y abandonada...

La cuesta se empina y dejo de correr durante un rato, tras el cual salgo a la pista que va de La Casilla a La Campeta. ¡Qué alegría! Parecía que no iba a llegar nunca. Esta pista está en mejor estado y tiene menores pendientes (salvo a tramos) así que a correr se ha dicho, pero las piernas ya no responden tan bien, así que el ritmo no es alto. Paso al lado del dolmen y en plena bajada me cruzo con 3 chicos y varios perros. Hago la siguiente subida y al doblar la curva cumplo 50' corriendo: por hoy vale, media vuelta.

A la vuelta me paro a fotografiar el dolmen, que está completamente tomado por la maleza (toxos, helechos, artos, lo regalamos, oiga). Sigo a buen ritmo (aquí la pista es llana) y me cruzo con los chicos de antes que me preguntan por el dolmen. No me extraña que se les haya pasado, porque cuesta verlo con tanta maleza... Sigo hasta el desvío y llego enseguida a la Teyera Vallina otra vez, donde decido intentar seguir por la ladera norte para regresar a la Campa San Juan.

Sabía lo que me jugaba: ladera norte, lluvias fuertes en los últimos días... ¡barro asegurado! Pero como la meridional travesía de las ortigas no me atraía nada, me decido a intentarlo. Después de todo, siempre puedes dar la vuelta... Así que corro como medio kilómetro esquivando charcos y, de pronto, me paro en seco: debe ser esto lo que llaman "El Gran Charco". Durante 20 metros o más la pista está totalmente anegada de agua y no se ve alternativa factible. Vuelta al plan original. De nuevo el perro histérico (pobre). Pero ahora veo que la pista que parecía morir en la entrada del prau del árbol, continúa subiendo hasta el pico de detrás. Voy a seguirla, porque desde la zona de La Campeta he visto un par de casas próximas al prau con muy buena pista.

Alcanzo así la cumbre del pico Carrozal (702m) y paro a tomarme el último descanso del día. Después sigo bajando por pista otra vez hasta la Campa San Juan. Hoy no he corrido tanto como esperaba (pensaba correr algún tramo más), pero el desnivel ha sido superior al del último día. No obstante, estoy menos cansado tras 1h y 43' de corre-camina.

domingo, 3 de junio de 2012

Otro poco de bici

Hoy tocó bici otra vez, en concreto 1h larga, yendo hasta Sotrondio y volver, con algunos pequeños desvíos, como un poco del valle de La Barraca en El Entrego.

viernes, 1 de junio de 2012

Trail running por les Cuenques

Ayer repetí un circuito que me queda muy a mano a caballo entre los concejos de Langreo y Mieres y con muy buenas sensaciones. Y no sólo corriendo, creo que hacía tiempo que no me esforzaba de esta manera y, como soy un novato (y bastante malo, por cierto) en esto del trail running, aún puedo progresar y sorprenderme, cosa que no me pasa en otras actividades que tengo más trilladas.

Comencé el recorrido en Santo Emiliano, a unos 525m según el cartel de arriba. Desde ahí subí hasta el Prao de Domingo Moro, haciendo prácticamente toda la cuesta (menos el principio) corriendo sin asfixiarme. Empezamos bien, pensé, ya que una semana antes y en caliente (esta vez acababa de salir) no había sido capaz. Quizás por elegir un ritmo mejor, esto no quiere decir que mi forma haya mejorado. Sea por lo que sea, progresar siempre es agradable.

Aproximadamente a los 14' llegué a Les Fayes (bueno, no al pueblo en sí, sino a los prolegómenos). Una vez aquí tocaba correr otra vez, así que ¡a darle! Poco a poco y asfixiándome tan sólo en una cuesta (la de la fuente) fui haciendo todo el tramo corriendo en unos 10'(en total unos 25') hasta la aldea abandonada de La Vallina. Este tramo me es conocido, lo que me ayudó a regularme. Una vez en La Vallina hice unos metros caminando y bebí algo de líquido, antes de afrontar el repechón de subida hasta el alto de La Vallina, tramo en el que prácticamente no corrí. Una vez arriba (30' de pateo) paré un minuto a disfrutar de las vistas y, a renglón seguido, continué corriendo por un tramo de sube y bajas hasta el desvío para San Tirso, donde tomé (35') el ramal de La Teyerona, que, cualquiera que lo conozca, no podrá olvidar.

Para quien no lo conozca, no es una pista en sí misma, sino un tramo que se abrió para la conducción de gas natural y que, por motivos obvios no sigue el mejor trazado para su recorrido, sino el más directo desde abajo hasta la cumbre. Huelga decir que esta subida tampoco la hice corriendo. Por si no bastara con la pendiente, encima, está destrozada por los quads, con grandes roderas y una parte superior llena de piedras por la que hasta cuesta un poco la tracción. La subida se divide en 3 tramos consecutivos, con uno inicial bastante duro, uno medio duro y uno final infernal. Esta cuesta se me atragantó un poco y me llevó unos 10' (45' en total) tras los cuales, además, me tuve que tomar otros 5 de descanso arriba, que aproveché también para hidratarme, tomar alguna foto y disfrutar de las vistas.

En la foto el final de la cuesta desde arriba (obviamente no le hace justicia por diversos motivos, entre ellos la ausencia de referencias).

A partir de aquí ya estaba chupado: tramos de sube y bajas con tendencia a bajar hasta el pueblo de El Acebo, donde cumplí la hora (1h 3' para ser exactos). En este pueblo salió a recibirme una jauría bastante poco amistosa, pero parece que los bastones son útiles para más cosas que apoyarse y ahuyentan a los perros (ojo, ¡no se me ocurriría pegarle a ninguno!). A la salida del pueblo me encontré con el sendero que sube a la parte alta de la mina a cielo abierto de ¿El Cantil? (algún día confirmaré su nombre y empezaré a quitar interrogantes) y pensé: "no me vine a correr aquí arriba para ir por asfalto", así que lo tomé y, para mi sorpresa, me hice corriendo todo el tramo hasta la bajada a Santo Emiliano, que ya hice andando excepto algún pequeño pedazo.

Finalmente, pasada 1h 19' desde que había puesto el crono, entraba otra vez en el aparcamiento de Santo Emiliano con una gran sensación de satisfacción y no por el tiempo, sino por todo lo que corrí :) También me sirve para admirar doblemente (antes ya lo hacía) a la gente que hace trail en serio. Yo hice unos 8km, con un desnivel de algo más de 400m (según google Earth) y acabé cansado, no quiero pensar meterse entre pecho y espalda, por ejemplo, los 79 km y 10000m de la Travesera o algo así.

PD: Se buscan compis para carreras cortas o medias por las Cuencas (por montaña)