Hoy tocó la Teyerona Rim Trail versión extendida, con carrera hasta el área recreativa de La Teyerona y ascensión al cercano pico Curullo. Para variar un poco salí de Les Fayes, cosa que no creo que vuelva a hacer porque no hay buen sitio para dejar el coche y, además, la bajada de la mina a cielo abierto de El Cantil viene bien para calentar y el enlace al circuito también para enfriar.
El tiempo de hoy era totalmente nublado. Era exactamente lo que iba a buscar: frescor tras el sofocante calor de estos días... Y, cómo no, una buena mojadura orbayu edition. La verdad es que correr con niebla me gustó mucho, porque era como recorrer un nuevo circuito para mí. Ahora sólo me queda hacerlo de noche con el frontal... Todo se andará... ¡O se correrá! ;)
Hoy, para variar cogí el circuito en Les Fayes, cosa que no creo que repita, la verdad. Mejor en Santo Emiliano: buen aparcamiento, espacio para calentar antes de entrar al circuito...
Nada más pasar La Vallina se cerró de niebla, brindando unos paisajes muy chulos. Muy cortos. Pero también muy misteriosos. El muro no me costó mucho subirlo, puede que la ayuda psicológica de no verlo entero hiciese efecto.
Nada más pasar el muro, en lugar de girar a la izquierda hacia Santo Emiliano, giré a la derecha, con destino La Teyerona. Corriendo y caminando por los sube y bajas, llegué al área recreativa y comencé a subir hasta el escenario que hay arriba, desde donde alcancé la cumbre del cercano pico Curullo. Arriba hay un campo de fútbol no muy grande y desde una portería no se veía la otra. Vi un posible atajo, pero con esta falta de visibilidad, preferí el rodeo seguro.
Otra vez corre y camina hasta lo alto del muro (o más bien cerca) y me doy cuenta que en cada paso empieza a salir agua entre los dedos de los pies. No mucha, pero algo molesta.
Con el día que hacía no esperaba encontrarme a nadie (hasta ahora nunca me había encontrado con nadie) pero al poco me encontré con un chaval que iba escuchando música con auriculares y que quedó algo sorprendido de ver a un "loco" corriendo por allí con ese día... No habían pasado ni 2 minutos y adelanto a un paisano que iba a caballo y llevaba otro al lado. Amablemente me cede el paso ya que voy más rápido y paso con cuidado por detrás de los mismos, con cuidado ante una posible coz que, por suerte, no se produce. Le doy las gracias y sigo a buen ritmo hasta Acebo.
Subo el embarradísimo sendero hasta la mina a cielo abierto y me empapo de la quietud: si paro sólo oigo mi respiración y las gotas del orbayu cayendo rítmicamente sobre las hojas de los árboles. Qué tranquilidad. En la parte alta, se cierra de maleza y me empapo, en este caso, hasta las rodillas. Como si me hubiesen tirado un cubo de agua, ¡y sólo del agua pegada a la hierba alta! Ahora sí que se me encharcan los pies...
Después llego a la zona de Domingo Moro y voy bajando tranquilamente por la mina a cielo abierto de El Cantil (esta vez estoy seguro, lo vi en el cartel) hasta Les Fayes, donde calado hasta los huesos pero con una sensación muy agradable por los misterios del camino que veló hoy la niebla subo en el coche y me despido, tras cruzarme con la tercera persona del día.
- Tiempo:1h 30' 57"
- Distancia:Algo más de 10 km
- Desnivel:unos 500m, así a ojo, tal vez algo menos










