Ayer repetí un circuito que me queda muy a mano a caballo entre los concejos de Langreo y Mieres y con muy buenas sensaciones. Y no sólo corriendo, creo que hacía tiempo que no me esforzaba de esta manera y, como soy un novato (y bastante malo, por cierto) en esto del trail running, aún puedo progresar y sorprenderme, cosa que no me pasa en otras actividades que tengo más trilladas.
Comencé el recorrido en Santo Emiliano, a unos 525m según el cartel de arriba. Desde ahí subí hasta el Prao de Domingo Moro, haciendo prácticamente toda la cuesta (menos el principio) corriendo sin asfixiarme. Empezamos bien, pensé, ya que una semana antes y en caliente (esta vez acababa de salir) no había sido capaz. Quizás por elegir un ritmo mejor, esto no quiere decir que mi forma haya mejorado. Sea por lo que sea, progresar siempre es agradable.
Aproximadamente a los 14' llegué a Les Fayes (bueno, no al pueblo en sí, sino a los prolegómenos). Una vez aquí tocaba correr otra vez, así que ¡a darle! Poco a poco y asfixiándome tan sólo en una cuesta (la de la fuente) fui haciendo todo el tramo corriendo en unos 10'(en total unos 25') hasta la aldea abandonada de La Vallina. Este tramo me es conocido, lo que me ayudó a regularme. Una vez en La Vallina hice unos metros caminando y bebí algo de líquido, antes de afrontar el repechón de subida hasta el alto de La Vallina, tramo en el que prácticamente no corrí. Una vez arriba (30' de pateo) paré un minuto a disfrutar de las vistas y, a renglón seguido, continué corriendo por un tramo de sube y bajas hasta el desvío para San Tirso, donde tomé (35') el ramal de La Teyerona, que, cualquiera que lo conozca, no podrá olvidar.
Para quien no lo conozca, no es una pista en sí misma, sino un tramo que se abrió para la conducción de gas natural y que, por motivos obvios no sigue el mejor trazado para su recorrido, sino el más directo desde abajo hasta la cumbre. Huelga decir que esta subida tampoco la hice corriendo. Por si no bastara con la pendiente, encima, está destrozada por los quads, con grandes roderas y una parte superior llena de piedras por la que hasta cuesta un poco la tracción. La subida se divide en 3 tramos consecutivos, con uno inicial bastante duro, uno medio duro y uno final infernal. Esta cuesta se me atragantó un poco y me llevó unos 10' (45' en total) tras los cuales, además, me tuve que tomar otros 5 de descanso arriba, que aproveché también para hidratarme, tomar alguna foto y disfrutar de las vistas.
En la foto el final de la cuesta desde arriba (obviamente no le hace justicia por diversos motivos, entre ellos la ausencia de referencias).
A partir de aquí ya estaba chupado: tramos de sube y bajas con tendencia a bajar hasta el pueblo de El Acebo, donde cumplí la hora (1h 3' para ser exactos). En este pueblo salió a recibirme una jauría bastante poco amistosa, pero parece que los bastones son útiles para más cosas que apoyarse y ahuyentan a los perros (ojo, ¡no se me ocurriría pegarle a ninguno!). A la salida del pueblo me encontré con el sendero que sube a la parte alta de la mina a cielo abierto de ¿El Cantil? (algún día confirmaré su nombre y empezaré a quitar interrogantes) y pensé: "no me vine a correr aquí arriba para ir por asfalto", así que lo tomé y, para mi sorpresa, me hice corriendo todo el tramo hasta la bajada a Santo Emiliano, que ya hice andando excepto algún pequeño pedazo.
Finalmente, pasada 1h 19' desde que había puesto el crono, entraba otra vez en el aparcamiento de Santo Emiliano con una gran sensación de satisfacción y no por el tiempo, sino por todo lo que corrí :) También me sirve para admirar doblemente (antes ya lo hacía) a la gente que hace trail en serio. Yo hice unos 8km, con un desnivel de algo más de 400m (según google Earth) y acabé cansado, no quiero pensar meterse entre pecho y espalda, por ejemplo, los 79 km y 10000m de la Travesera o algo así.
PD: Se buscan compis para carreras cortas o medias por las Cuencas (por montaña)


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