domingo, 10 de junio de 2012

Corriendo a cielo abierto

Las minas a cielo abierto son una especie de tabú en las cuencas: nadie habla de ellas, no aparecen en los libros, las pocas que están a la vista están bien escondidas con árboles... ¡Pero existen! Y la de Polio, además, es difícil de ocultar por sus dimensiones (y la falta de presupuesto y la falta de interés). Bueno, la cosa es que suponen un gran destrozo, pero también son un sitio muy bueno para las actividades al aire libre: con muchas pistas en buen estado y poca pendiente.

Para no forzar la máquina, salgo de la Mozquita a un ritmo suave, y voy subiendo por las pendientes poco pronunciadas y por muy buena pista hasta la Campa les Abelles. La temperatura es un poco alta para mi gusto, pero las vistas lo compensan todo: el valle de Turón a mis pies con su vía verde, el Aramo impresionante, las Ubiñas, con los Huertos del Diablo y también hacia la Cordillera con el Estorbín, Los "Faros", el Toneo, El Torres... Además el día ayuda, sin calima, se pueden ver los detalles de los montes perfectamente.

En la Campa les Abelles empieza una subida más pendiente y me propongo hacerla entera corriendo, aunque sea a duras penas... "Sólo hasta esa marca, luego ya andando", intento engañarme. "Venga, hasta esa roca". "Ahora hasta el argayu". Y, sorprendentemente ¡lo consigo! Me merezco un descanso, así que paro de correr y tomo algo de agua, para retomar al poco la carrera. Ahora la pendiente es favorable y sopla un fresquísimo viento del norte que hacen que correr sea muy agradable.

Llego a La Violar, curios nombre para esta collada sembrada de cabañas. Toda esta zona fue en los 40 y 50 del pasado siglo un hervidero de guerrilleros y no es difícil imaginarse por qué (si eres capaz de olvidarte del destrozo de la mina, claro). A partir de aquí toca subir sin tregua, pero con pendiente suave hasta una collada en la que veo de lejos y recortados contra el cielo varios caballos: "¡Fotón! Y yo con esta mierda de móvil". En fin, es uno de los defectos del trail, que no permite cargar con cámaras "serias". Aún así saco una foto. A mitad de rampa tengo que dejar de correr y seguir andando, esto ya pica demasiado para mí.

Una vez rodeado el Polio casi completamente (vengo de la parte este y estoy en la oeste) sale la pista que sube a la cima, todavía más pendiente y por donde ya casi ni corro.

En la cima no iba a parar mucho, pero no puedo evitarlo con las vistas que hay. Hacia el norte no muy buenas (se intuye el Musel, pero, por ejemplo, no se ve la zona del Sueve, cubierta por las nubes). Me paro un buen rato y dejo una nota en la "libreta de cumbre". En ella, alguien despotrica contra la crisis, los políticos y los empresarios... Otros 2 grupos han subido hoy antes que yo y ayer, unos del Club de Atletismo de Mieres han subido corriendo desde Urbiés. Está simpático esto del libro de cumbre :D.

Cuando se cumple 1 h desde que salí del coche, empiezo a correr para abajo y, con afán de atajar busco un camino directo hacia el este. No tarda en cerrarse entre todo un helenco de maleza astur: cotoyas, helechos, artos, toxos... ¡Al menos esta vez no había ortigas! De todas formas, aparece milagrosamente una pista y el tramo ha sido muy agradable de correr. Por la pista llego hasta el rodeo por el norte del Polio, esta vez de oeste a este y aparezco en poco tiempo en La Violar.

Aunque no voy muy bien de tiempo, decido acercarme hasta el Cogollo, que hace años que no lo subo (la última vez con Franch hará 4 ó 5 años, puede que más). Tomo una subida muy empinada (andando, claro) y luego sigo subiendo por otro ramal bordeando el monte por el sur. Es un tramo agradable, con el suelo menos perfecto y me animo a correr un poco.

Subo la empinada rampa final andando y prácticamente no me detengo arriba: las vistas son demasiado parecidas a las del Polio y, parece que esas nubes sospechosas que vengo vigilando todo el rato están empezando a acercarse demasiado...

Bajo por la ladera este, que es muy empinada, por un sendero a veces, otras por entre los helechos: en unas pocas semanas esto estará intransitable. Resulta el tramo más entretenido de correr. Un singletrack que requiere bastante atención para no tropezarse o caerse. Aparezco en una campera y corriendo hacia el sur acabo de nuevo en la pista, desde donde veo relativamente cerca la Campa les Abelles, a donde llego al poco tiempo.

A partir de aquí voy alternando ritmos más rápidos o más cómodos según voy viendo que me conviene y el calor, ante la ausencia del refrescante viento del norte (que me tapan los montes) se hace notar bastante. Finalmente, tras 1h y 56' ya estoy listo para volver a casa con buen sabor de boca.

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