jueves, 21 de junio de 2012

Teyerona Rim Trail

Sin que ello supusiera un objetivo de primer orden no voy a negar que me atraía la idea de intentar dar la vuelta al circuito de La Teyerona en menos de una hora. La primera vez que lo recorrí este año había tardado 1h 19', pero ahí habría que descontar el acercamiento y la salida del circuito, pongamos unos 8' en total. Estaríamos en 1h 11'. Me sobraban 11'.

Así las cosas y con un mejor estado de forma, me dirijo otra vez al circuito, también desde Santo Emiliano, con el objetivo de correr menos cuesta arriba para evitar las paradas a descansar. Así que la cuesta hasta el prau de Domingo Moro la hago más bien andando que corriendo. Corono a los 4' y empiezo a correr, llegando a Les Fayes a los 12' y pico. "Me lo he tomado con más calma y aún así voy mejor de tiempo que la otra vez, tal vez pueda intentarlo hoy", pienso.

En Les Fayes vuelvo a correr (el final de la bajada por hormigón es terreno prohibido) a ritmo tranquilo y voy avanzando con menos cansancio que el otro día, gracias a elegir mejores ritmos y a conocer mejor el recorrido.

Al llegar a la aldea abandonada de La Vallina dejo de correr y bebo un poco de agua con sales. Sin pararme continúo andando y sin asfixiarme en la empinada subida hasta el alto. Allí llevaré unos 25' (no recuerdo muy bien): parece que voy mejor, pero andaré justito. La otra vez paré a recuperarme, pero esta vez no me hacía falta, así que seguí trotando por contínuos sube y bajas tendencia descendente hasta el cruce donde empieza el muro, que alcanzaré aproximadamente a los 30'.

El muro se me atragantó la última vez de una manera impresionante. Tanto que arriba descansaría unos 5' y no volví a encontrarme bien en el resto de la ruta. De hecho, en la última cuesta del muro, me iban dando pequeños calambres... Pero esta vez no fue así. Con paso tranquilo voy subiendo los 3 repechos que componen el muro sin cansarme ni asfixiarme demasiado: ésta es la clave, no reventar en las subidas para no tener que pararme a descansar arriba.

Una vez arriba paro unos 30" más por disfrutar del paisaje que porque me haga falta y bebo otra vez. Miro el crono y estoy en unos 41', aproximadamente 10' menos que la última vez y estoy bastante más entero. ¡Vamos!

El tramo hasta el Acebal está muy arreglado y voy ajustando bien los ritmos en los sube y bajas. Justo antes del pueblo esquivo un árbol caído sobre el camino como puedo y, al poco, la pendiente se hace más fuerte y dejo de correr.

En Acebal me recibe la misma comitiva de la otra vez: una importante jauría de perros. Miro el crono: algo más de 50'. ¡Qué justo voy! No obstante, la otra vez cumplía la hora entrando por aquí. Aún puedo.

Al salir del pueblo tomo el camino de la mina. La maleza se ha espesado, pero aún no impide pasar. Subo por la escasa pendiente combinando carrera y caminata y llego arriba más asfixiado que en el resto de cuestas del día. No me paro. No hay tiempo. Al menos se terminó el subir por hoy.

Sigo por el alto, una pista con buenas vistas más bien llana. No paro ni un segundo hasta la bajada. Paso unas casas, un depósito de aguas y en la siguiente curva de herradura miro el reloj: 1h 2' y veitipico segundos (hay que recordar que entré en el circuito a los 4', con lo que me quedaban unos 2' de margen). ¡Está la cosa difícil! O aparece ya el final o no creo que llegue... Pero a los pocos segundos ya estoy viendo el final y llego al mismo punto que al principio antes de que el reloj marque 1h 3'. Lo he logrado. ¡Y sin cansarme demasiado!

Como el trabajo ya está hecho, ahora ya no corro, simplemente voy caminando y pensando en los aproximadamente 58' que me ha llevado hacer el circuito. Lo sé, a nivel general es hasta una mierda. Incluso yo mismo podría mejorar ese tiempo un poco, pero ¿qué más da? No he venido aquí a batir ningún record, sólo a responderme a una pregunta: ¿seré capaz de hacerlo en menos de una hora? Y la respuesta positiva me dibuja una sonrisa en la cara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario